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Magí Raméntol nº 3 de Rubí
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Uf! Lo abrí a las tres de la tarde y, a pesar de que tenía que preparar la sesión del Club de lectura de la Biblioteca de Rubí, no paré hasta que lo terminé …

Tengo que empezar diciendo que NUNCA me han gustado las historias de piratas, historias que presentan estos personajes crueles y sanguinarios como simpáticos aventureros. Los piratas eran implacables, sin entrañas y asesinos, y no creo que dar una imagen amable de ellos sea correcto. Sin embargo, cuando tuve en las manos este libro, la intuición ya me decía que sería diferente, Thule no edita cualquier cosa y la edición cuidada y elegante del libro ya presagiaba buena literatura.

Un buen libro de aventuras !!!
Con ritmo, con personajes complejos, con muestras de debilidad y de determinación, con pasión, con empatía por todos los seres ya sean humanos o animales, con reflexiones sobre el comportamiento humano tan acertadas que duelen.

Nani gritó a mi espalda pero no me di la vuelta, no, no deseaba verla nunca jamás. Ella creía que habia diferencia entre los seres humanos y los animales. Pero de lo que no se daba cuenta era que hacia nada, dos animales de presa habian estado temblando ante la muerte en la tormenta, y en ese momento no habia diferencias.

Frida Nilsson. Piratas del mar helado.

Un relato, a veces crudo, a veces tierno, pero sobre todo, trepidante, emotivo, con un lenguaje enriquecedor y, al mismo tiempo, penetrante y directo.
Una historia que muestra los sufrimientos que conlleva no hacer lo que dicta la conciencia, y en cambio los peligros a los que tendremos que hacer frente si le hacemos caso. Una historia que retrata las debilidades humanas, los miedos y las obediencias a órdenes que no van de acuerdo con la justicia ni la compasión y también, la resignación y el egoísmo cuando peligra la supervivencia.

Hay un hombre que utiliza a los niños como animales. Eso comentaba yo en casa, tumbadas en el sofá cama. Lo que yo no sabia entonces era que la mina de Cabeza Blanca transformaba en animales a los niños. Esa era la realidad. Ya no éramos niños, sino animales de tres patas, animales que comían en cuencos, animales que solo se ayudaban a sí mismos y a nadie más.

Una maravillosa historia que retrata la valentía de una niña para salvar a su hermana de las garras de un pirata malvado que encadena niños y niñas a una mina por codicia y locura.

Me quedé un buen rato mirando fijamente la puerta. El lugar me asustaba y deseaba largarme de allí cuanto antes, pero ahora no podía tener miedo. Quizá fuera justo allí donde podría averiguar cómo proseguir mi camino.

Respiré hondo. Y luego entré.

Un personaje creíble Siri, una niña con diez años recién cumplidos que tiene miedo, duda, sufre, pero decide seguir adelante para slimpiar de la conciencia de su padre viejo y enfermo el secuestro de su hermana pequeña,  Miki.
Unos piratas también bien diseccionados, hombres arrastrados por la miseria y el hambre a extorsionar a los otros y explotar niños siguiendo las órdenes del malvado “Cabeza Blanca”. Piratas que, en definitiva, no dejan de ser personas asustadas.

La escena resultaba extraña: piratas llenos de cicatrices, jorobados, tuertos, ahí parados con las lágrimas corriéndoles por las mejillas. No creía que los piratas tuvieran alma. Pero quizá sí la tuvieran, pienso ahora; todos tenían alma. Solo que en algunos el alma puede construir mejores nidos que en otros.

Esta historia es tan completa que parece que no pueda ser que en tan pocas páginas diga tantas cosas: habla del amor entre hermanas y hacia el padre viejo y desvalido, habla de solidaridad entre oprimidos, habla de empatía con los animales maltratados por el hombre, habla de valentía y de miedo, habla de la impronta que surge de un personaje que ha perdido la madre y de la relación de dependencia hacia  Siri, habla del amor que nace hacia este niño extraño y del instinto maternal que aflora sin querer, habla de la codicia y la locura que anulan a las personas, habla de personas curtidas por la adversidad que se vuelven duras y frías, habla de la explotación de los débiles y de la amargura que esto provoca.

En resumen, una lectura imprescindible, necesaria y maravillosa.

Os dejo un último fragmento que no os dejará indiferentes, donde retrata el maltrato de criaturas humanas o animales en igualdad de condiciones.

El mundo, que comienza al este de Corégono y que acaba al oeste de Isla Exterior, es como una mesa, pensé. Encima de la mesa hay personas que cuentan su dinero, pero debajo del tablero hay unas patas que lo sujetan todo. Y esas patas son los niños. A los que atamos delante de nuestros trineos, a los que herimos con nuestros cuchillos, a los que encadenamos por el cuello y enviamos a las profundidades de la tierra con picos y capazos.